On the Road Together Issue #69

by | 10 July 2022 | Newsletter

PRESENCING THE KINGDOM OF GOD IN OUR LEADERSHIP AND OUR MISSION

Sisters and Brothers in Christ,

Two by two, Jesus sent the 72 out ahead of him (Luke 10:1-23). With few provisions and, it would seem, little preparation, they were sent to cure the sick and announce the Good News: the Kingdom of God was near. They were instructed to look for peaceable, open, hospitable people, and share their peace with them, laboring to earn their keep, eating what they were served and not looking to upgrade their lodging, but remaining in one household for the duration of their time in a town. And if by chance they encountered resistance or rejection, they were told to shake the dust off their feet, and move on.

We might very well identify with the 72, as we are sometimes asked to fulfill a mission with few provisions, little preparation, and feeling like “lambs among wolves.” But as leaders with the responsibility of achieving tasks beyond our own ability alone, and of forming and managing talent, we might also recognize the sensibility of Jesus’ instruction to the 72. First, Jesus recognizes that he must delegate responsibility, relying on others to help “with the abundant harvest.” No small thing for anyone to recognize. Second, there are some things people can only learn by doing, so after spending enough time in his company, Jesus entrusts them – he literally extends his trust to them, empowering them to do what he does: heal the sick and make people whole, individually and socially. Of course this must have felt risky.

He presents a simple but clear strategy, outlining why he sends them: to announce the Good News that the Kingdom has come near. He tells them what they should do: heal the sick. And he clarifies how they are to fulfill their mission, to live simply, trust in God’s providence and the generosity of strangers by being trustworthy and working for their keep. Every leader might take note of the importance of clarifying the “why, what, and how” of the purpose, role, and task that he or she authorizes others to take on.

Jesus sends the 72

But perhaps the most profound dimension of this instruction of Jesus is that he is authorizing his 72 envoys to express, presence, and transmit the reality of God’s Kingdom in and through their ministry. We know that this reality of the Kingdom was Jesus’ way of expressing the core of his own mission. He wants the 72 to experience and manifest the same mission. He wants them to live and labor with this purpose, rooted in the relationship with his Father, and to presence with others the love, reconciliation, healing, and peace that they experience in that relationship. Jesus wants them to make the Kingdom real, not only in words, but deeds, and friendships.

There is so much more that could be said about this passage and its relevance to our work leading with and for others, but perhaps some questions might be more helpful. How and in what ways do we in our ministry live and lead from within this relationship with God? How does our role and our work express the nearness of the Kingdom, especially within circumstances where the Kingdom would seem to be a distant, future reality? How do we allow God to make his Kingdom real through us?

Finally, remember, two by two he sent them. You’re not alone! Let’s keep each other in prayer…

With you on the journey with sibling affection,
The Discerning Leadership Team

Caminando Juntos
Núm. 67 – 7 de julio de 2022
PRESENTIENDO EL REINO DE DIOS EN NUESTRO LIDERAZGO Y NUESTRA MISIÓN

Hermanas y hermanos en Cristo,

De dos en dos, Jesús envió a los 72 delante de él (Lucas 10:1-23). Con pocas provisiones y, al parecer, poca preparación, fueron enviados a curar a los enfermos y a anunciar la Buena Nueva: el Reino de Dios estaba cerca. Se les ordenó que buscaran gente pacífica, abierta y hospitalaria, y que compartieran su paz con ellos, trabajando para ganarse el sustento, comiendo lo que se les sirviera y no buscando cambiar de alojamiento, sino permaneciendo en una sola casa mientras durara su estancia en una ciudad. Y si por casualidad encontraban resistencia o rechazo, les dijo que se sacudieran el polvo de los pies y siguieran adelante.

Podríamos identificarnos muy bien con los 72, ya que a veces se nos pide que cumplamos una misión con pocas provisiones, poca preparación y sintiéndonos como “corderos entre lobos”. Pero como líderes con la responsabilidad de realizar tareas que van más allá de nuestra propia capacidad, y de formar y gestionar el talento, también podríamos reconocer la sensibilidad de la instrucción de Jesús a los 72. En primer lugar, Jesús delega la responsabilidad, confiando en que otros ayuden “con la abundante cosecha”. No es un paso pequeño para nosotros como líderes. En segundo lugar, hay algunas cosas que la gente sólo puede aprender haciendo, así que después de pasar suficiente tiempo en su compañía, Jesús les confía (literalmente les extiende su confianza) dándoles poder para hacer lo que él hace: curar a los enfermos y hacer que la gente sea completa, individual y socialmente. Por supuesto, esto debió parecer arriesgado.

Jesús presenta una estrategia sencilla pero clara, explicando el motivo del porqué los envía: anunciar la Buena Noticia de que el Reino se ha acercado. Les dice lo que deben hacer: curar a los enfermos. Y les aclara cómo han de cumplir su misión: vivir con sencillez, confiar en la providencia de Dios y en la generosidad de los extraños, siendo dignos de confianza y trabajando para su sustento. Todo líder podría tomar nota de la importancia de aclarar el “por qué, el qué y el cómo” del propósito, la función y la tarea que autoriza a otros a asumir.

Jesus envía a los 72

Pero tal vez la dimensión más profunda de esta instrucción de Jesús es que está autorizando a sus 72 enviados a expresar, hacer presente y transmitir la realidad del Reino de Dios en y a través de su misión. Sabemos que esta realidad del Reino era la forma en que Jesús expresaba la esencia de su propia misión. Él quiere que los 72 experimenten y manifiesten la misma misión. Quiere que vivan y trabajen con este propósito, enraizado en la relación con su Padre, y que hagan presente con los demás el amor, la reconciliación, la curación y la paz que experimentan en esa relación. Jesús quiere que hagan realidad el Reino, no sólo con palabras, sino con hechos y amistades.

Se podría decir mucho más sobre este pasaje y su relevancia para nuestro trabajo liderando con y para los demás, pero quizás algunas preguntas podrían ser más útiles. ¿Cómo y de qué manera vivimos y dirigimos en nuestro ministerio desde esta relación con Dios? ¿Cómo expresan nuestro papel y nuestro trabajo la cercanía del Reino, especialmente en circunstancias en las que el Reino parece ser una realidad lejana y futura? ¿Cómo permitimos que Dios haga realidad su Reino a través de nosotros?

Por último, recuerda que los envió de dos en dos. ¡No estás solo/a! Mantengámonos en oración unos a otros…

Juntos en el viaje, con afecto fraterno,
El Equipo de Discerning Leadership

Discerning Leadership Team

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We're passionate about developing the attitudes, skills, and knowledge of the senior Church leaders required to lead in a synodal manner.
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